No es oro todo lo que reluce

La cara B de mi sonrisa

Siempre os he insistido en que no soy valiente, ni una heroína. Que cuando te diagnostican un cáncer no te queda otra que tomar el camino que te van marcando los médicos y los tratamientos y hacerlo lo mejor posible, si se puede sonreír, se sonríe, y si no se puede, pues no se puede. Y con este post vuelvo a insistir en esta idea, por si os puede ayudar a los que estáis un poquito más bajos de ánimo.

Los post, el Facebook, los Instagrams etc normalmente reflejan lo mejor de nuestra vida, el lado más feliz, las cosas bonitas. Y es normal porque es cuando nos apetece más compartir. Y mis perfiles de RRSS no iban a ser menos y se han ido convirtiendo también en todo sonrisas, buenos momentos etc

como superar el cáncer

Está muy bien, sé que os anima a muchos, pero no quiero enseñaros siempre sólo la cara A de mi enfermedad, sobre todo cuando os he estado insistiendo que cada paciente necesita su proceso para sentirse mejor y todos tenemos derecho a nuestros momentos malos y de bajón.

Pero la verdad es que cuando estoy en mis malos ratos no se me ocurre hacerme una foto y tampoco me apetece escribiros algo. Pero necesito dejar claro que la enfermedad también tiene su cara B y no pasa nada por ello.

¿Cómo hacerlo? Pues la última vez que tuve un momento de bajón, que no fue hace mucho la verdad, cogí la cámara de fotos para mostraros lo más íntimo de mí, para compartir la otra cara de esta enfermedad, los malos ratos que intentamos esconder pero que son muy muy reales. En este caso creo que una imagen vale más que mil palabras. No me puedo desnudar más ante vosotros, sólo espero que os sirva de ayuda.

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Comparto algo tan personal para todos aquellos que tengáis malos momentos que sepáis que no sois los únicos, que no sois débiles, que es parte del proceso. Si necesitáis llorar, hacedlo. Tomaros vuestro tiempo. Si en nuestra vida lloramos por otras cosas con menos importancia, cómo no vamos a llorar por algo así, estaríamos locos o seríamos robots. Desahogaros lo que necesitéis pero luego intentar remontar y seguir para adelante lo mejor que podáis. Pero no pasa nada por flojear, es humano. Y como veis yo no siempre estoy contenta y feliz, aunque no os lo muestre.

Esta enfermedad es muy dura. A mí me ha destrozado, me ha partido en mil. Soy como un malabarista intentando que no se me caiga ninguno de los cachitos, porque como pierda alguno me voy a desmoronar y no sé si voy a poder levantarme. El aspecto psicológico está siendo el más duro para mí sin duda. Espero que llegue algún momento de calma en el que pueda volver a colocar cada pieza del puzzle. Mientras, lo que hago es estar lo mejor posible, sonreír, ser feliz e intentar llevar los momentos de bajón, que son muchos no os penséis, con paciencia y remontar.

Un beso y mucho ánimo.

 

Categories: Mis cositas.

Cómo les conté a mis niñas que tengo cáncer

Este es un tema importante y difícil al que nos tenemos que enfrentar todos los enfermos de cáncer que tenemos niños. ¿Cómo hacerlo? Pues depende de nosotros, de cómo sean nuestros hijos, de sus edades, del pronóstico de nuestra enfermedad… Simplemente os voy a contar cómo lo he hecho yo por si puede a ayudar a alguien.

Lo cierto es que yo nunca he cogido a mis hijas y les he dicho que tengo cáncer de mama, así que el título igual no es el más correcto. Lo que he hecho es ir contándoles las cosas poco a poco y según han ido sucediendo y he utilizado la palabra cáncer cuando no me ha quedado otra.

POQUITO A POCO

Lo primero fue hablarles de las biopsias. A las que os hayan hecho alguna sabéis que salís con vuestros apósitos, tenéis que poner hielo, aparecen moratones… y a mí además me tuvieron que dar un par de puntos. Como era algo evidente, nada más les dije que mami tenía la tetita mal y que iban a ver si lo que tenía dentro era bueno o malo.

Por desgracia ya sabéis el resultado, porque si no, no estaríamos hablando de esto. El día que me dieron la noticia, mi marido y yo fuimos juntos a buscarlas antes al cole y les dijimos sin darle una gran importancia que los médicos habían dicho que lo que tenía mamá era malo y que a partir de ahora las cosas iban a cambiar un poco. A mamá iban a darle un jarabe (quimio) en el hospital que la iba a dejar cansada, lo mismo que a los bichos malos que mamá tenía en el pecho para poder acabar con ellos. Todo les pareció normal y no le dieron importancia.

No sé por qué pero ese día tuve la necesidad de hacerme fotos con mis peques. Quizá para verlas cuando todo pasara, como recuerdo, para sentir que junto a ellas siempre estaría bien y tendría fuerzas… No lo sé, pero así lo hice, aunque estaba destrozada. Aquí os pongo un par de ellas, mi carita el día que me dijeron que tenía cáncer. No sabía lo que me esperaba todavía…

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Tras la primera quimio llegó el momento de hablarles de la caída del pelo. Entonces les expliqué que el jarabe, y no la enfermedad, iba a hacer que se me cayera el pelo, pero que no pasaba nada, que luego volvería a crecer. Les enseñé los pañuelos nuevos, la peluca… se lo probaron todo claro jeje. Justamente entonces me ingresaron en el hospital por las defensas bajas y una faringitis y fue allí cuando se me empezó a caer. Así que los días de ingreso, aguanté como pude el pelo para que mis chicas me vieran salir del hospital igual que entré y que no fuera tan chocante. Porque entré así y no era cuestión de salir calva:

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Al día siguiente de darme el alta, ya en casa,  les comenté que me iba a cortar el pelo porque como se me estaba cayendo estaba llenando la casa de pelillos e iba ser mucho mejor. Les pareció muy lógico, claro. Se fueron a pasar el día con mis padres por ahí y en casa, estando mi marido y yo solos, él me rapó el pelo. No quise que estuvieran presentes por si me daba el bajón o algo y lo cierto es que fue mi marido el que lo pasó un poco mal.

Lo del pelo lo he intentado llevar con ellas con la mayor naturalidad posible y ellas lo han visto igual. En casa siempre he tenido la cabeza descubierta y ellas me han dicho que estaba preciosa, y lo decían con sinceridad.

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En el hospital me recomendaron comprarme peluca por las niñas, ya que al ponérmela tendrían momentos en los que se olvidarían más fácilmente de la enfermedad. Y la verdad es que a mí también me ha venido bien. Salir por ahí y ver tu reflejo con tu pelo en restaurantes, tiendas… me ayudaba a olvidarme un poco de todo y sentir que éramos una familia “normal”.

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Y cuando me apetecía me he puesto también pañuelos y turbantes, según me daba ese días y ellas igual de encantadas.

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En cuanto a los momentos en los que no me encontraba muy bien o estaba muy cansada han sabido respetarlo y he contado con la ayuda de mis padres, de mi marido y de la señora que las cuida.

LA PALABRA CÁNCER

La palabra cáncer no la mencioné durante un tiempo a propósito porque hoy en día en todos lados se oyen y se leen noticias sobre el cáncer relacionado con la muerte y no quería que toparan con ella sin estar yo delante. Es como la que está embarazada que de pronto no ve más que embarazadas, pues las personas que tenemos cáncer no hacemos más que encontrarnos con esta palabrita por todos lados: revistas, series, pelis, noticias… o con su eufemismo “una larga enfermedad”. Una vez mientras me daban la quimio y me leía el Hola conté que en una sola revista hablaban de hasta 8 personas fallecidas de cáncer…

Pero llegó ese día en el que mi hija mayor me preguntó si lo que tenía yo era cáncer, que se lo había preguntado una amiga y no había sabido qué responderle y que las preguntas hay que responderlas. Así que respiré hondo y le dije “sí, lo que tiene mamá se llama cáncer de mama”. Y se quedó contenta. A las semanas vino con otra pregunta a la que temía mucho más responder “Mama, una niña en el cole ha dicho que si tienes cáncer te mueres, ¿a que no es verdad?” buffffff Aquí tuve que respirar mucho mucho más hondo y le dije “Es verdad, si tienes cáncer te puedes morir” y su cara fue de terror, pero seguí “Pero yo no me voy a morir, estoy poniendo todo de mi parte para curarme, y no me voy a morir”. Y como se lo dijo su madre se lo creyó y se quedó tranquila.

UN POCO DE HUMOR POR NUESTROS PEQUES

Lo que sí he intentado siempre que he podido y sobre todo desde que me he ido sintiendo con más fuerza es darle un poco de humor a la cosa delante de las niñas. Ya me habéis visto haciendo el tonto de diferentes maneras con pelucas, coronas… De hecho jugábamos a que yo era la Reina del Reino de las Calvas jeje

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LA OPERACIÓN

La operación también fue un tema espinoso a la hora de contárselo. Al principio, sobre todo con la mayor, no entendía que me fuera a quitar un pecho y por qué. Al final ya conseguí convencerla de que sólo era un trocito de carne y que con él se llevarían al bicho. Pero la pobre lloró y eso que le cuesta demostrar sus sentimientos. Con la pequeña todo es más fácil, ve lógica en todo lo que le cuento y me demuestras todos sus sentimientos y temores.

Ésta es la foto que le envié desde el hospital para que no me imaginaran en plan serio y sufriendo. Es una tontería pero yo creo que les ayuda.

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Y así es como he ido contándoles las cosas, poquito a poco y según han ido surgiendo y creo que así seguiré, usando una lógica que ellas entiendan y sin grandes palabras como lucha o guerra. No sé, ésta es mi manera.

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