La dictadura del optimismo en el cáncer de mama

Una exigencia más para las enfermas

Cinco meses me ha costado escribir el anterior post en el que os hablaba simplemente de cómo descubrí mi cáncer de pecho. Así que os podéis hacer a la idea de lo mal que lo he pasado estos meses y la lucha interna que he tenido que lidiar entre lo que sentía y la actitud que te dicen que debes de tomar ante esta enfermedad para vencerla.

EL OPTIMISMO

El optimismo, esa es la palabra clave. Desde que te diagnostican no paras de oírla por todos lados: médicos, familia, amigos… parece ser la llave para superar esta enfermedad. Pero qué pasa en realidad, que a ti te acaba de caer un jarro de agua fría y se te ha abierto el suelo bajo los pies y de pronto todo el mundo te insiste que el optimismo es uno de los factores que hará qué te cures, ¿estamos locos? Es lo último que te pide el cuerpo.

Sé que hay gente que es capaz de coger las riendas desde el principio y llevarlo con positividad. He leído un montón de post de mujeres súper valientes que hablan de que en pocos días tuvieron claro que su actitud era un factor clave y decidieron llevarlo con optimismo desde el principio. De verdad que las admiro, pero yo he sido incapaz y al leerlas aún me he sentido más culpable y más débil.

Así que con este fin viene este post, para desahogarme un poco por los malos momentos vividos y para que otras personas que estéis en mi situación sepáis que no sois los únicos que no encontráis ese optimismo tan fácilmente y no os sentáis culpables como yo lo he hecho muchas veces.

actitud positiva y cáncer

¿LA CURA DEL CÁNCER ES UNA LUCHA?

Cuando se habla de curar el cáncer es muy común usar la palabra lucha y cargar esta batalla a las espaldas del enfermo, otra carga más. Pero yo no lo veo como una lucha del paciente porque, ¿algo tendrán que ver los médicos también?

Yo lo veo más bien como un trabajo en equipo entre los doctores y el paciente, como toda enfermedad, y por desgracia creo que la suerte también tiene algo que ver ya que desconocemos tanto sobre esta dolencia…

Pero lo de la lucha no me gusta, porque si todo acaba mal, qué significa ¿qué nos ha ganado? ¿no he estado lo suficientemente alegre? Me niego, es una enfermedad grave como hay otras que por desgracia evolucionará mejor o peor.

LAS EXIGENCIAS DEL LAZO ROSA

A esta lucha de la que hablamos se le añade la exigencia de lo que yo llamo el lazo rosa. El símbolo que se utiliza para apoyar la lucha contra esta enfermedad. No me entendáis mal, todo apoyo es genial pero creo que la imagen que acompaña a esta reivindicación no refleja la enfermedad, es muy edulcorada e incluso a veces demasiado bonita.

¿Qué exigencias trae implícitamente esta imagen para nosotras? Pues la responsabilidad de lucha de la que hablamos, el llevar la enfermedad con optimismo, tener buen aspecto a pesar de todo, la sonrisa, quejarnos lo menos posible, intentar seguir haciendo lo mismo que hacíamos antes como si no pasara nada… Mucha carga y responsabilidad para alguien que está pasando un momento tan duro, ¿no?

Además, igual me equivoco, pero creo que esta exigencia va dirigida a las enfermas de cáncer de mama por ser la mayoría de ellas mujeres, una imposición más para el sexo femenino. Otra forma de machismo y de seguir exigiéndonos ese papel de sufridoras en silencio. No es tan habitual pedirle a un enfermo de pulmón o de colon “Anda, sonríe, ponte guapo y sal a la calle que es fundamental en tu curación” o me equivoco.

Lo único que hace esta exigencia es hacernos sentir culpables por encontrarnos mal y no tener ese optimismo que nos piden y sentirnos mal pensando en que no estamos ayudando en nuestra propia cura. Además, pienso en dos amigas súper positivas, optimistas y alegres que por desgracia murieron de esta enfermedad y si la ilusión curara ellas estaría todavía aquí seguro.

CÓMO LLEVO LA ENFERMEDAD

No sé si todo el mundo lo lleva así y es la realidad y la cara b de tanta publicidad sonriente adornada de lazo rosa, pero para mí la noticia fue un mazazo. Se me paró el mundo de golpe.

Como anécdota os contaré que no lloré nada de nada en el hospital cuando me dieron la noticia, de allí quise ir a Carrefour, ya veis, qué idea más rara jaja Allí compré todo tipo de productos ecológicos, superalimentos… que se me ocurrieron en aquel momento, ya sabéis que yo ya leía cosas de dietas anti-cáncer antes de mi diagnóstico. Y ya bajando al parking del centro comercial en las escaleras mecánicas llevando la compra exploté y me puse a llorar. Pero debo ser de las pocas personas que después de un diagnóstico de cáncer así se va directamente al supermercado jajaja.

Estos meses lo he pasado fatal. He llorado muchísimo, pero un llanto doloroso que me salía como de las entrañas y me destrozaba todo el cuerpo. Como jamás he llorado. Primero por mis hijas, por la idea de dejarlas sin madre y de legarles esa tristeza. Yo que siempre he querido transmitirles un mundo de fantasía y optimista. Y segundo, por mi familia entera por traerles esta pena.

He sufrido mucho, muchísimo. Pero una cosa es sufrir, no poder sonreír, estar triste o seria y otra cosa es no poner de mi parte en mi curación, y eso sí que lo he hecho. Llevo mi dieta a rajatabla desde el primer día gracias a mi padre, voy a andar todo lo que puedo y más y hago todo lo que me dicen mis médicos.

actitud positiva y cáncer

POR QUÉ HAY QUE LLEGAR A ESE OPTIMISMO

Yo llevo unas semanas mejor, creo que ya estoy en el buen camino del optimismo. Eso sí, creo que hay que conseguirlo por nosotras para que cada día de tratamiento sea más fácil y para nuestras familias, para que esa pena que les hemos traído sin quererlo sea más llevadera.

Desde que he dejado de sufrir tanto mi cuerpo se ha relajado, he empezado a respirar profundamente, he dejado de estar tan callada y tan seria, he comenzado a pensar en otras cosas, puedo hablar del pasado y del futuro… y como veis, he empezado a escribir ;) porque antes no podía ni hablar del tema sin llorar.

Hay muchas formas de conseguirlo y yo lo he hecho gracias a la medicación. Pese a mi resistencia, casi 3 meses después de mi diagnóstico mi equipo médico prácticamente me obligó a tomarme unas pastillas suaves para relajarme y bendito el día en el que lo hicieron. Yo quería hacerme la valiente y afrontar todo “a pelo” como si tuviera más valor, pero el día que empecé con las pastillas volví a ser yo al 90%. Así que no os de vergüenza u os sintáis más débiles porque hay muchas cosas para llegar a este optimismo: reiki, yoga, deporte… y también psicólogos y medicación.

Pero sobre todo el mensaje es que:

  • no os sintáis culpables por no llevarlo con una actitud positiva
  • que la cura no es responsabilidad vuestras
  • que llegará el momento en el que os sintáis mejor
  • que cada persona necesita su tiempo
  • y que hay muchas maneras de encontrar este optimismo.

Muchos besos y ánimo.

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