Carta abierta a mis emociones “positivas”

Queridas emociones positivas…

ayuda cáncer

Buenas, hoy voy a compartir con vosotros también algo muy personal, con la intención de que pueda ayudar a otras personas en mi situación.

Ya sabéis que estoy de voluntaria en un estudio psicológico y en esta ocasión me han pedido que escriba dos cartas: una a mis emociones “positivas” y otra a las “negativas”.

En la carta me dirijo a las emociones hablándoles de lo que ha ocurrido entre nosotros los últimos meses, desde que me diagnosticaron cáncer de mama.

En un principio hablo de emociones “positivas” y “negativas” pero que sepáis que todas son emociones buenas, todas nos aportan algo: felicidad, nos avisan de algún peligro etc

Empezamos con la carta a las emociones “positivas”:

Queridas emociones ”positivas”,

Me han pedido que os escriba esta carta para hablar de lo que ha pasado en los últimos meses.

Por un lado os quiero dar las gracias por todos esos momentos buenos que me habéis brindado. No ha sido una época fácil desde que me diagnosticaron cáncer de mama. Pero vosotras habéis estado ahí, al pie del cañón, para ayudarme a seguir el camino. No sé qué hubiera hecho sin vosotras. Habéis sido mis bastones. Gracias, de verdad.

Por otro lado, quería pediros perdón porque ha habido épocas, sobre todo los primeros meses de la enfermedad, que he abusado mucho.

Me sentía muy mal y os he estado llamando continuamente para ignorar esa desazón. Lo siento, he sido muy pesada pero no encontraba otra manera de seguir adelante.

Habéis estado ahí cuando tocaba, pero muchísimas veces cuando no os tocaba. Sé que habéis venido obligadas por mí, que habéis tenido que haceros sitio a codazos entre otras emociones no tan positivos y ahora soy consciente de que he sido un poco déspota.

Además, por aquí fuera se decía que si conseguía mantenerme contenta y positiva todo iba a ir mucho mejor con mi cáncer. Ésta es otra de las razones por las que os he estado reclamando continuamente. Pero ha sido un gran error, siento mucho las molestias.

Lo bueno es que he conseguido aprender y corregir estos fallos. Gracias a mi psicóloga he podido conoceros a todas mejor. Ya no hago tanta distinción e intento trataros a todas del mismo modo. Positivas y no tan positivas, todas por igual.

Os habréis dado cuenta de que ahora os doy vuestro espacio y vuestro tiempo. Ya no os reclamo apenas cuando no os toca. Estoy segura que sí lo habéis notado, porque lo cierto es que he observado que cuando venís ya no estáis tan agotadas como antes.

De hecho, os veo un brillo diferente, un no sé qué especial que hace que vuestras visitas sean mucho más intensas e interesantes. Creo que ahora nos llevamos mucho mejor, nos comunicamos y os siento con más fuerza. Es maravilloso.

Otro de los cambios que veo es que ahora aparecéis en los momentos más inesperados. En las rutinas o instantes que antes realizaba mecánicamente, ahí estáis, a mí lado, haciéndome disfrutar de cada pequeña cosa.

Me encanta esta versatilidad que habéis adquirido y os lo agradezco de todo corazón. Estoy descubriendo muchos pequeños y grandes placeres.

A partir de ahora espero que todo vaya mejor. Si no os importa, de vez en cuando os llamaré si os echo de menos, porque no está de más llamar al optimismo, pero todo con mesura. Lo prometo.

Que descanséis y cojáis fuerzas. No vemos en cualquier momento. Un beso, os quiero mucho,

Miriam

Carta abierta a mis emociones negativas.

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