Carta abierta a mis emociones “negativas”

Queridas emociones “negativas”…

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En el anterior post ya os explique que en este nuevo ejercicio psicológico del estudio al que acudo como voluntaria me han pedido que escriba una carta abierta a mis emociones “positivas” y “negativas”. La de las positivas ya os la compartí aquí.

Ya os expliqué también que ya he desechado esta manera de referirme a ellas, a las emociones, porque no hay buenas ni malas, todas tienen algo que aportarnos y sirven para protegernos y ayudarnos.

En esta carta hablo a mis emociones “negativas” y realizo un resumen de todo lo que hemos pasado estos últimos meses y cómo ha cambiado mi forma de verlas y aceptarlas. Espero que os sirva de ayuda y podáis seguir este camino.

Queridas emociones “negativas”,

Lo primero disculpadme por llamaros así. Es la forma más simple que se me ha ocurrido para distinguiros de las emociones que me hacen sentir cosas positivas de inmediato. Si algo he aprendido en mi tratamiento psicológico es que no existen ni buenas ni malas emociones. Simplemente sois diferentes. Todas mensajes que mi cuerpo me envía para avisarme o protegerme de algo.

Os quiero pedir mil perdones por haberos ignorado durante mucho tiempo. En el momento en el que me diagnosticaron cáncer de mama perdí el control. Allí mismo, mientras escuchaba estas malditas palabras, “es malo”, en ese mismo instante, mi cuerpo y mi mente se bloquearon.

Me sentí como llevada por un tsunami.  La ola me cogió de pronto, sin yo esperarlo, sin estar preparada para semejante golpe, y me arrastró. Me dio mil vueltas. Había momentos en los que no sabía dónde era ni arriba ni abajo. Me golpeé con mil cosas que me iban dejando heridas aquí y allí. Yo quería salir a la superficie y respirar, pero no encontraba el modo. El agua me hundía una y otra vez. No podía respirar.

No quiero que sirva de disculpa, pero en estas circunstancias me resultó muy muy difícil prestaros atención, de verdad.

Me hubiera gustado atenderos una a una, con tranquilidad, como os merecéis. Pero de verdad que fue imposible en medio de ese tsunami.

Además, he de confesaros que os tenía miedo. Sí, ahora sé que es absurdo, que lo único que queríais era protegerme. Pero entonces todavía no lo sabía. Pensaba que veníais a hacerme más daño y no me sentía capaz de soportarlo. No os conocía.

Quise ignoraros y a veces me funcionaba. Me ponía a ver la tele, me iba a caminar… pero sabía que estabais ahí, aporreando mi puerta. Pero yo no quería abriros, no podía. Era demasiado para mí.

Otras veces, ante mi actitud, conseguíais colaros por mis ventanas. Pero erais tantas y con tanta impaciencia por la espera  que entrabáis en mi casa como un huracán. Arrasabais con todo y yo me hundía más y más porque no entendía vuestra actitud.  Me resultaba cada vez más difícil recuperarme de estas “visitas”.

El resultado desastroso de estos encuentros me confirmaba que eráis aún peores de lo que creía y decidí, inútilmente, poner más y más cerrojos en las puertas y ventanas.

Os pido de verdad perdón. Mi ignorancia era tan grande. Por suerte el apoyo psicológico me ha enseñado mucho. No me di cuenta de que formáis parte de mí. Que si os presentáis a verme es para protegerme. Que debo abriros la puerta como amigas que sois, haceros pasar a mi casa y atenderos como ilustres invitadas.

Que no os debo hacer esperar, porque es absurdo y lo único que hago es retrasar la visita. Que debo abriros la puerta para que no os apelotonéis ante ella. Que debo dedicaros el tiempo que os merecéis.

Lo siento mucho, de verdad. Pero antes no os conocía y ahora sí. Ahora os quiero y os aprecio por todo lo que hacéis por mí y me enseñáis. Gracias.

De verdad disfruto de vuestras visitas, dejo que os toméis el café con el que os agasajo tranquilamente e incluso, si es necesario, os dejo tomar una pastita que otra. Y cuando todo está bien, os despido con amor hasta la próxima.

Soy feliz dejándome inundar por vosotras, aceptando cómo sois, sintiéndoos en mi cuerpo, leyendo vuestras señales, aprendiendo de vosotras y reconociéndoos la siguiente vez que venís a verme.

A partir de ahora espero que seamos grandes amigas, nos queramos y me perdonéis. Yo ya me he perdonado a mí misma. A veces se necesita ayuda para aprender y mejorar.

Os quiere,

Miriam

Categories: Mis cositas.

Carta abierta a mis emociones “positivas”

Queridas emociones positivas…

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Buenas, hoy voy a compartir con vosotros también algo muy personal, con la intención de que pueda ayudar a otras personas en mi situación.

Ya sabéis que estoy de voluntaria en un estudio psicológico y en esta ocasión me han pedido que escriba dos cartas: una a mis emociones “positivas” y otra a las “negativas”.

En la carta me dirijo a las emociones hablándoles de lo que ha ocurrido entre nosotros los últimos meses, desde que me diagnosticaron cáncer de mama.

En un principio hablo de emociones “positivas” y “negativas” pero que sepáis que todas son emociones buenas, todas nos aportan algo: felicidad, nos avisan de algún peligro etc

Empezamos con la carta a las emociones “positivas”:

Queridas emociones ”positivas”,

Me han pedido que os escriba esta carta para hablar de lo que ha pasado en los últimos meses.

Por un lado os quiero dar las gracias por todos esos momentos buenos que me habéis brindado. No ha sido una época fácil desde que me diagnosticaron cáncer de mama. Pero vosotras habéis estado ahí, al pie del cañón, para ayudarme a seguir el camino. No sé qué hubiera hecho sin vosotras. Habéis sido mis bastones. Gracias, de verdad.

Por otro lado, quería pediros perdón porque ha habido épocas, sobre todo los primeros meses de la enfermedad, que he abusado mucho.

Me sentía muy mal y os he estado llamando continuamente para ignorar esa desazón. Lo siento, he sido muy pesada pero no encontraba otra manera de seguir adelante.

Habéis estado ahí cuando tocaba, pero muchísimas veces cuando no os tocaba. Sé que habéis venido obligadas por mí, que habéis tenido que haceros sitio a codazos entre otras emociones no tan positivos y ahora soy consciente de que he sido un poco déspota.

Además, por aquí fuera se decía que si conseguía mantenerme contenta y positiva todo iba a ir mucho mejor con mi cáncer. Ésta es otra de las razones por las que os he estado reclamando continuamente. Pero ha sido un gran error, siento mucho las molestias.

Lo bueno es que he conseguido aprender y corregir estos fallos. Gracias a mi psicóloga he podido conoceros a todas mejor. Ya no hago tanta distinción e intento trataros a todas del mismo modo. Positivas y no tan positivas, todas por igual.

Os habréis dado cuenta de que ahora os doy vuestro espacio y vuestro tiempo. Ya no os reclamo apenas cuando no os toca. Estoy segura que sí lo habéis notado, porque lo cierto es que he observado que cuando venís ya no estáis tan agotadas como antes.

De hecho, os veo un brillo diferente, un no sé qué especial que hace que vuestras visitas sean mucho más intensas e interesantes. Creo que ahora nos llevamos mucho mejor, nos comunicamos y os siento con más fuerza. Es maravilloso.

Otro de los cambios que veo es que ahora aparecéis en los momentos más inesperados. En las rutinas o instantes que antes realizaba mecánicamente, ahí estáis, a mí lado, haciéndome disfrutar de cada pequeña cosa.

Me encanta esta versatilidad que habéis adquirido y os lo agradezco de todo corazón. Estoy descubriendo muchos pequeños y grandes placeres.

A partir de ahora espero que todo vaya mejor. Si no os importa, de vez en cuando os llamaré si os echo de menos, porque no está de más llamar al optimismo, pero todo con mesura. Lo prometo.

Que descanséis y cojáis fuerzas. No vemos en cualquier momento. Un beso, os quiero mucho,

Miriam

Carta abierta a mis emociones negativas.

Categories: mamaenred.

Cómo afrontar la noticia de un cáncer

Cómo afrontar la noticia de un cáncer

Aquí va uno de esos vídeos que no parecían tan difíciles pero que al final sacan unos recuerdos tremendos y finalmente resultan muy difíciles de grabar.

Además, he tenido que recortar y recortar porque me he enrollado muchísimo. Todo porque me gustaría facilitar el camino lo más posible a todos aquellos que tengáis que pasar por lo mismo que yo. Mi mayor deseo sería que mi experiencia os sirviera para llevarlo lo mejor posible.

Al principio parece todo malo, pero tened paciencia, seguid viendo el vídeo y llegará lo positivo, os lo prometo ;) Y si os gusta lo podéis compartir con todo aquel a la que le haga falta.

Espero que sirva a enfermos, familiares y amigos.

Categories: Mis cositas.